Muchos pensamos que lo mejor para salir de dudas es saber más y, para saber más, siempre hay que preguntar. En este artículo vamos a descubrir qué hay detrás de la expresión IoT (Internet of Things o Internet de las Cosas) –esto es, profundizar en el término- y revisaremos muy brevemente como la Industria 4.0 asume o incorpora el concepto a su ecosistema. En cuanto a los beneficios concretos que aporta el IoT a la industria y al “cómo” incorporarnos a su cultura, quedará para la siguiente post.

El origen de la expresión Internet of Things: corre el año 1999 en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusserts), año en el que se surge un grupo de trabajo llamado Auto-ID Center y que trabaja en temas de identificación de radiofrecuencia en red y en nuevas tecnologías de detección por sensores. Este equipo contaba con varios laboratorios (siete para ser más exactos) distribuidos en diferentes lugares, cuatro de ellos en 4 continentes distintos. Debido a la necesidad de hacer más eficiente la colaboración entre los grupos de investigación, el Auto-ID Center diseño la primera arquitectura de red para vincular a sus grupos de trabajo. El elemento vinculante fue Internet. Pero no fue el nacimiento de la era de las cosas conectadas sino su concreción. Recordemos que desde el siglo XIX surge la telemetría (según RAE: “Sistema de medición de magnitudes físicas que permite transmitir los datos obtenidos a un observador lejano”) y más tarde surgen las primeras ideas de conexión inalámbrica y más tarde los protocolos de comunicaciones que permitieron la conexión local (o cerrada) de equipos.

Pero regresemos a la expresión de las “Internet de las Cosas”. Unos definen IoT como “red de objetos físicos que contienen tecnología incorporada para comunicase e interactuar con su entorno” (Gartner, 2009). Otra forma de definir la expresión es menos técnica: IoT es simplemente el momento en el que hay más "cosas u objetos" que personas conectadas a Internet.

Ya quedó claro que “Internet” es el facilitador o elemento que vincula (conecta) a las “cosas”, pero ¿qué cosas? ¿todas las cosas? Bueno, si bien este no es un artículo de filosofía ni de derecho, vale la pena recordar que “cosa” es una palabra que en latín se usa para definir “causa” o “motivo” y que –nuevamente RAE- define de dos formas: “lo que tiene entidad, sea corporal, espiritual, natural, artificial, concreta, abstracta o visual” (¡todo!) y “objeto inanimado, por oposición al ser viviente”, es decir todo, menos las entidades biológicas. Pero aquí se trata de definir si IoT incluye a todas las cosas y la respuesta es SI. Sí, mientras tengan un sensor o elemento sensible que lo conecte a Internet. Esta lógica aplica a toda la Industria de Manufactura que, por cierto, ha sido vanguardia en los temas de integración de tecnologías de conectividad desde sus orígenes.

La integración de tecnología a los procesos de manufactura está en el ADN de toda la industria -del carbón y el vapor a la energía eléctrica, de la energía eléctrica a la electrónica, de la electrónica a la ciber-automatización-; IoT llegó para afianzar y fortalecer la eficiencia operativa de cualquier planta que produzca
cosas. Una planta conectada –es decir, aquella que ya se mueve en la cultura IoT- tiene hoy la capacidad de influir en áreas de negocio que antes ni si quiera podíamos imaginar. Hoy, un director de operaciones (solo poner un ejemplo) tiene la posibilidad –y la responsabilidad- de usar los datos que tiene a su disposición en tiempo real para cambiar una regla de negocio, para modificar algún aspecto de diseño o para establecer nuevas políticas de logística. Así de grande es la magnitud del cambio que vivimos aquí y ahora en la Industria; pero con un factor adicional: la velocidad con la que ocurren las innovaciones.

Seguramente tu empresa ya inició el proceso de la transición digital o va camino a la automatización total, sea o no el caso, nos damos la libertad de insistir con el siguiente consejo saludable: las zonas oscuras se forman ante la falta de conocimiento o información concreta y la cultura IoT exige todo el tiempo actualización, información seria y compromiso.